A favor de la eutanasia

Eutanasia o más conocida como la muerte dulce es la intervención voluntaria que acelera la muerte de un paciente desahuciado con la intención de evitar sufrimiento y dolor del individuo . La eutanasia está asociada al final de la vida sin sufrimiento.

En un sentido más contemporáneo y restringido, la eutanasia es aquel procedimiento voluntario, intencionado, estudiado y consciente que realiza un médico para acelerar la muerte de un paciente terminal de algún padecimiento incurable; a solicitud consciente, estudiada y deliberada del enfermo o familiares, quienes, plenamente enterados de que no existe tratamiento curativo para la dolencia; le solicitan al médico que la realice sobre el paciente para así dar fin con el dolor y sufrimiento intolerables e intratables.

La eutanasia está clasificada de diferentes formas: directa e indirecta según el accionar médico, y voluntaria e involuntaria si se cuenta o no con el consentimiento del paciente.

Para más información acerca de la eutanasia, aquí un excelente vídeo:

(enlace directo).

Dato histórico: Felix Adler, alrededor de 1913, fue el primer estadounidense en abogar por permitir el suicido en casos de enfermedades crónicas.

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Imagen sacada de aquí.

 

Frente a todo lo más «normal» nos vamos al lado controvertido y es el pensamiento de la religión sobre la eutanasia, en este caso vamos con un vídeo bastante claro que nos resuelve aquella duda (nos deja todo bastante claro):

(enlace directo).

Algo que destaco del vídeo anterior es lo siguiente:

«La biblia presenta claramente la vida como algo sagrado. Es un don de Dios y por lo tanto a la vida se le debe dar un lugar prioritario cuando se toma alguna decisión respecto a ella»

Difiero totalmente de aquella afirmación, en resumidas palabras: la regulación de la eutanasia debe obedecer a debates y propuestas seculares alejadas de los dogmas religiosos. Por lo tanto, en este tipo de temas la religión no debería tener palabra alguna, es cuestión honorable ante todo y que se debe cumplir aquel deseo si o si.

De no ser cumplido lo anterior mencionado se estaría vulnerado al libre albedrío, qué es: sostener que las personas tengamos el poder de elegir y tomar nuestras propias decisiones; al final sería un impedimento más que es bastante cuestionable y urgiría saltarlo.

Cambiando de termino, tampoco estoy de acuerdo con la distanasia, seguro te preguntes ¿Qué es? es el empleo de todos los medios posibles, sean proporcionados o no, para prolongar artificialmente la vida y por tanto retrasar el advenimiento de la muerte en pacientes en el estado final de la vida, a pesar de que no haya esperanza alguna de curación. A todo eso me pregunto ¿Para qué alargar la vida sin esperanza alguna? y más cuando los mismos diagnósticos lo dan por hecho; la muerte. Además es llevarle la contraria a la vida misma, a su ciclo natural y todo lo que a ello conlleva, es un sin sentido.

Ahora incrustare un vídeo sobre cómo está la situación actual de la eutanasia en Colombia, mi tierra:

(enlace directo).

¿Qué puedo opinar con respecto al vídeo? Son tantas cosas qué no sé por donde empezar… parece que desde el lado del enfermo terminal todo se le complica y se pasa más tiempo sufriendo por el tramite qué por la misma enfermedad, de hecho hasta los médicos teniendo en cuenta su postura religiosa se pueden negar a atender aquella petición, en conclusión: tener una muerte digna siendo un enfermo terminal es muy difícil (casi rosando lo imposible).

En Colombia vivimos en una situación paradójica: por un lado, nuestros país es pionero en cuanto a la aceptación/legalidad de la misma (1997), también los menores pueden acceder a ella por parte de sus padres (en estado inconsciente, claro) y si fuera poco, también se puede dejar aquel deseo bastante claro en la redes sociales… PERO (siempre está el pero) del otro lado de la moneda, si que es legal desde hace años, pero se llevan años recientes en debate para reglamentarla al 100%. Además de que los hospitales vuelven el proceso más complicado para no llegar a nada; una lástima.

 

 

Las 10 razones principales por las que la eutanasia debería ser legal en todas partes

10. La gente tiene derecho a morir

A menudo, la discusión gira en torno al derecho a la vida; los defensores de la anti-eutanasia argumentan que la eutanasia viola el derecho fundamental de una persona a vivir. Lo que no ven es que nuestra «vida» como seres humanos implica la muerte. Sin la muerte, no tenemos «vida humana» por su propia definición. Como el blanco y negro o las dos caras de una moneda, la vida humana no puede ocurrir sin la muerte. Por lo tanto, para aquellos que argumentan que todo hombre tiene el derecho fundamental a vivir, sin saberlo también están de acuerdo en que todo hombre tiene el derecho fundamental a morir.

Debido a que podemos determinar el curso de nuestras vidas por nuestra propia voluntad, tenemos el derecho de vivir nuestras vidas y determinar nuestro propio curso. Naturalmente, se deduce que la misma capacidad de autodeterminación que tenemos como seres humanos también nos da el derecho fundamental de determinar cómo morimos. También es importante tener en cuenta que el derecho a la vida no tiene nada que decir sobre el derecho a la muerte. El derecho a vivir y el derecho a morir son dos derechos distintos, aunque relacionados. También son mutuamente excluyentes en el sentido de que el derecho a vivir sólo se refiere a la vida autodeterminada y termina con el derecho a morir. El derecho a morir, por otro lado, comienza donde la vida termina con la muerte. Mientras vives, ejercitas tu derecho a la vida; cuando tu vida termina, ejercitas tu derecho a morir. Es importante considerar que nos referimos a la muerte autodeterminada o natural y no a la muerte que resulta de alguien que le quita directamente su vida, restringiendo así su derecho a vivir. Si se da un peso tan significativo en este sentido a nuestro derecho a vivir, ¿no deberíamos también dar el mismo peso a nuestro derecho a morir?

9. La gente tiene el derecho explícito a elegir

Más allá de las implicaciones filosóficas del derecho del hombre a vivir o morir está el derecho explícito y fundamental del hombre a elegir. Todo está tocado por este derecho explícito, desde lo que vas a desayunar hasta lo que vas a creer, cuáles son tus opiniones y qué haces con tu vida. La sociedad que el hombre ha construido se basa en este mismo derecho, y evoluciona porque se explora nuestra naturaleza inherente. Independientemente del resultado, nadie puede cuestionar nuestro derecho al libre albedrío. El derecho a elegir es fundamental y se aplica a todos los elementos de la «vida humana», que por la naturaleza de la vida humana, incluye el derecho a elegir cómo morir. Por ejemplo, una persona con una enfermedad terminal que se encuentra actualmente bajo un dolor significativo puede elegir morir con dignidad, como es su derecho. Negarle esto es negarle su autonomía personal y es un acto que atenta contra su humanidad. Mientras que conceptos como la dignidad se definen por mayoría social, un individuo, que posee todos los derechos de un ser humano, puede percibir que una muerte digna es preferible al sufrimiento constante. Él puede decidir sobre la eutanasia, y esta opción debe estar disponible para él. En pocas palabras, este es su derecho a elegir, de la misma manera que hizo sus elecciones cuando se enfrentó a las circunstancias de la vida. No se puede cuestionar si decide actuar en consecuencia. En el caso de la eutanasia, simplemente pedimos ayuda para facilitar este derecho de elegir cómo salir de este mundo.

 

8. La eutanasia no es inmoral

Para que algo sea inmoral, tendría que violar leyes o normas morales. El argumento de los defensores de la anti-eutanasia es que la eutanasia es inmoral porque la vida debe ser preservada y protegida. Sin embargo, la preservación de la vida está sujeta a la elección autodeterminada de la persona y no a la elección del médico. Por ejemplo, el asesinato viola el derecho a la vida de una persona al quitarle el elemento de elección en la muerte de la persona. No se comete ninguna infracción cuando es la persona la que decide cómo morir. Que un médico le niegue a la persona su derecho a morir cuando bajo un intenso dolor y sufrimiento la está forzando efectivamente a vivir una vida sin lo que ellos creen que es su dignidad, una vida de sufrimiento y una eventual muerte (en el caso de pacientes con enfermedades terminales). Si bien las intenciones pueden ser buenas, ninguna persona tiene derecho a exigir a otra persona que viva una vida de sufrimiento, de hecho, eso es inmoral, ya que elimina su derecho a elegir. La eutanasia facilita la elección, convirtiéndola de hecho en una elección compasiva y comprensiva con la dignidad de la persona. También es importante señalar que aquellos que argumentan a favor de preservar la vida a pesar de que el paciente tiene una enfermedad terminal y un dolor extremo no suelen ser los propios pacientes y, por lo tanto, se les exime de las consecuencias de la decisión.

7. La eutanasia protege la autoestima y la dignidad humana

La autodeterminación es uno de los elementos clave que nos hacen humanos. Es la capacidad de determinar nuestro destino como individuos y se ve facilitada por nuestra capacidad de pensar por nosotros mismos. Imagina una vida en la que una enfermedad te ha dejado incapaz de llevar a cabo las tareas básicas de la vida; eres incapaz de respirar, moverte o incluso pensar por ti mismo. Usted ha eliminado efectivamente su capacidad de autodeterminación, lo que podría ser un elemento significativo en su condición de «humano». Nuestro sentido de «yo» se crea a medida que progresamos en la vida. Crecemos nuestra personalidad como seres humanos a través de nuestras elecciones y experiencias. Este sentido de sí mismo es el fundamento de nuestra dignidad humana.

Ahora, volvamos al ejemplo de la persona que ya no puede respirar, moverse o incluso pensar por sí misma, y añadamos el elemento del dolor extremo y constante hasta el punto de que prefiere la muerte a vivir de esta manera. Con el tiempo, debido a esta experiencia, la persona eventualmente perderá de vista su «yo», cuando podría moverse, formarse opiniones y autodeterminarse. Todo esto será un recuerdo lejano, y lo más real para ellos será el constante estado de dolor en el que se encuentran. Ni siquiera podrán gritar de dolor a pesar del dolor. ¿Parece descabellado? Considere a Tony Nicklinson, cuya oferta de eutanasia fue rechazada varias veces. A Tony Nicklinson le diagnosticaron una enfermedad que le impedía mover todos los músculos de su cuerpo. Después de que su oferta fue rechazada, decidió morirse de hambre, lo que le llevó una semana sin comida. Otro ejemplo es Kelly Taylor, que pasó hambre durante 19 días tratando de morir. Sin la opción de la eutanasia, su calidad de vida continuará deteriorándose de la misma manera que Tony y Kelly habían soportado. Eventualmente morirán, ¿pero en qué estado? ¿Saldrán en un estado de dignidad? La eutanasia puede darles la oportunidad de terminar su vida manteniendo intacta su dignidad humana.

 

6. La eutanasia no daña a los demás

Debido a que las personas naturalmente tendrán intereses diferentes, no es raro tener conflictos de intereses. Cuando surgen conflictos, el objetivo de la sociedad civilizada y del Estado es garantizar la resolución de los conflictos sin violar los derechos humanos fundamentales. Estos derechos están protegidos por encima de todos los demás y su violación se castiga severamente. Dicho esto, la eutanasia como opción no infringe ningún derecho fundamental. La muerte por su naturaleza es un asunto privado. El suicidio asistido (como es el caso de la eutanasia) implica un daño directo y la terminación de la vida sólo para el individuo que lo ha solicitado. No se puede pedir la eutanasia para otra persona “competente”. Si este es el caso, entonces será una cuestión de asesinato. El proceso de eutanasia no restringe ni infringe los derechos fundamentales de nadie y, por lo tanto, no perjudica a nadie.

 

5. La eutanasia está debidamente regulada

Aquellos que se oponen a la eutanasia a menudo citan las historias de horror de pacientes que son sacrificados sin consentimiento o por razones no éticas o impuras. Es cierto que la historia de la eutanasia no está exenta de historias de terror y, debido a la gravedad de su práctica, necesita ser regulada. Sin embargo, esto no es razón suficiente para decir que no puede regularse adecuadamente. Países desarrollados como Holanda han legalizado la eutanasia y sólo han tenido problemas menores por su legalización. Cualquier ley o sistema puede ser abusado, pero esa ley y sistema siempre pueden ser refinados para prevenir que tal abuso ocurra. De la misma manera, es posible regular adecuada y eficazmente la eutanasia como lo han hecho varios países del primer mundo. Más aún porque el proceso de eutanasia en sí mismo, tal como se está argumentando aquí, requiere el consentimiento competente del paciente. Es importante considerar la protección tanto de los médicos como de los pacientes. El elemento crítico en la regulación de la eutanasia será determinar la línea entre lo que se considera eutanasia y lo que se considera asesinato.

 

4. Todo el mundo tiene derecho a una buena muerte, por lo tanto una buena muerte no debe ser negada a aquellos que la quieran

Nadie piensa en su muerte y desea que sea extremadamente dolorosa o horrible. Los seres humanos racionales desean un final bueno y digno para una vida idealmente larga y fructífera. Las circunstancias, como la suerte, pueden no estar siempre a su favor. Puede que ni siquiera sea una enfermedad terminal, que se utiliza con tanta frecuencia en los argumentos a favor de la eutanasia. Puede ser tan salvaje como un accidente extraño o tan simple como caer por las escaleras para ponerte en un mundo de dolor insoportable. Aunque esto no se debe desear nunca a nadie, para aquellos que han tenido la desgracia de ser diagnosticados con una enfermedad terminal o dolorosamente debilitante, deben tener una opción fuera de ella. ¿Tenemos derecho nosotros, que tanto deseamos una buena muerte, a juzgar el estado de los demás cuando no sabemos nada de ella? ¿Tenemos derecho a comparar sus experiencias día a día, sin haber experimentado ninguna de ellas, y decir que no merecen morir con dignidad, como quieren morir? La respuesta es, por supuesto, no, no tenemos derecho a negarles la muerte digna que nosotros mismos deseamos naturalmente. Hacerlo sería egoísta y estaríamos imponiendo nuestros propios deseos a esa persona, restringiendo así su libertad de autodeterminarse, aunque sea en el sentido más básico.

3. La eutanasia no acorta la duración de la vida tanto como se describe

Muchos argumentos en contra de la eutanasia se basan en la premisa de que la vida del paciente debe ser preservada debido a la posibilidad de su recuperación. Sin embargo, las estadísticas pintan un cuadro diferente. Una encuesta holandesa realizada en 1991 mostró que el 86% de los casos de eutanasia sólo acortaban la vida del paciente en un máximo de una semana. El tiempo estándar que acortó su vida fue de unas pocas horas. Esto muestra claramente que la enfermedad terminal es estadísticamente terminal. Si a esto añadimos el hecho de que en la mayoría de estos casos, los pacientes se encontraban en una agonía extrema, los números muestran que los pacientes con enfermedades terminales están usando la eutanasia para poner fin al sufrimiento donde habrían tenido posibilidades casi imposibles de recuperación. Esto no es lo mismo que el ideal pintado por los oponentes de la eutanasia, donde el paciente puede tener la oportunidad de sobrevivir y tener una recuperación milagrosa. Es debido a que los números son tan fuertemente indicativos de la eutanasia como una salida para los pacientes con enfermedades terminales en una terrible agonía que se debe permitir como una opción para poner fin a su sufrimiento.

 

2. La eutanasia salva vidas

¿Suena chocante? Considere esto: un estudio de 2005 sobre la eutanasia en los Países Bajos encontró que el 0,4% de toda la eutanasia se realizó sin el consentimiento del paciente. Cuando se realizó este estudio, la eutanasia ya estaba legalizada en los Países Bajos. Ahora considere otro estudio realizado en 1991 que se realizó antes de que se legalizara la eutanasia, lo que indica que el 0,8% de la eutanasia realizada en los Países Bajos se realizó sin el consentimiento de los pacientes. Esto muestra que la legalización de la eutanasia en realidad tuvo el efecto contrario al esperado y redujo a la mitad la práctica inaceptable de la eutanasia sin consentimiento. Con estas cifras, la eutanasia ha salvado vidas, ya que ahora proporciona un marco protegido y regulado con el que los médicos deben obtener primero el consentimiento explícito antes de llevar a cabo la eutanasia. Este mismo marco hace más difícil y menos gris para aquellos que buscan realizar la eutanasia con intenciones impuras o irresponsables.

 

1. El juramento hipocrático apoya la eutanasia

La mayoría de la gente malinterpreta el juramento hipocrático como contrario a la eutanasia. El elemento clave del juramento es que el médico debe proteger el bienestar de su paciente, de ahí que la máxima «no hacer daño» se interprete comúnmente como una suma del juramento. Sin embargo, la mayoría de las interpretaciones del elemento «daño» se refieren literalmente a la vida del paciente. Se puede argumentar que en este caso el daño se refiere al bienestar del paciente, que incluye su vida. Sin embargo, en los casos en los que se trata de elegir entre el sufrimiento intenso o la muerte, se puede argumentar que el médico está haciendo más daño al paciente al no permitir que muera. Mientras que este argumento puede ir en cualquier dirección, las interpretaciones actualizadas del juramento hipocrático incluyen un segmento que se refiere tanto a la toma de vida como a su preservación:

«Sobre todo debo tener cuidado en asuntos de vida o muerte. Si me lo dan para salvar una vida, todo gracias. Pero también puede estar dentro de mi poder el tomar una vida; esta impresionante responsabilidad debe ser enfrentada con gran humildad y conciencia de mi propia fragilidad».

-Escrito en 1964 por Louis Lasagna, Decano Académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tufts.

Desde un punto de vista filosófico, el hombre parece tener un miedo patológico a la muerte, hasta el punto de que ve como preferible a la muerte un sufrimiento intenso, hasta que en realidad está sufriendo a sí mismo. Tal miedo a la muerte tiende a crear un estado mítico de muerte en nuestras mentes que a menudo olvidamos que morir es también existir como ser humano. Es la naturaleza finita de nuestras vidas provocada por el muro inamovible e inevitable de la muerte lo que da a cada segundo de nuestro tiempo pasado en esta tierra su pureza más poderosa. La muerte, como la vida, existe como parte de nuestro ciclo de existencia humana.

Hasta pronto, ¡No dudéis en criticar, corregir o sugerir!, así aprendemos todos.

Fuente: Aquí, Aquí, Aquí.

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Imagen sacada de aquí.

 

 

 

2 comentarios

  1. mismomentosenlaspeliculas · noviembre 13, 2018

    Buen día Gato, que tema tan mas complicado el que comentas, habrá como todo gente a favor o en contra, en mi caso estoy a favor de la eutanasia, mientras sea decisión de la persona, pues considero que es un derecho que tenemos, mas sin embargo, creo que al final de todo, cada cosa que planteamos, esta definida por la interpretación que le damos a la información, por lo tanto, como todo se plasma en leyes, estas son interpretadas por una persona que según su criterio, dará su veredicto al respecto y eso es lo que siempre hará complicado cualquier legislación, no importa el país o el lugar, espero que algún día todos nos pongamos de acuerdo en la palabra escrita, saludos.

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    • GatoOscuro · noviembre 13, 2018

      Es bastante cierto lo que mencionas y opino lo mismo, ojalá algún día se pueda llegar a una interpretación conjunta y universal. Por otro lado, gracias por leer/comentar.

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